La
enseñanza de las ciencias naturales debe trascender la simple descripción de
fenómenos y experimentos, que provocan que los alumnos vean a las ciencias como
materias difíciles en cuyo estudio tienen que memorizar una gran cantidad de
nombres y fórmulas. Es necesario promover en los alumnos el interés científico
y esto sólo se puede lograr acercando la ciencia a sus propios intereses,
haciendo que ellos participen en la construcción de su propio conocimiento. En
este artículo encontramos algunas sugerencias que pueden ayudar al maestro en
esta tarea.
La
actividad de los hombres para sobrevivir depende de las condiciones del
ambiente natural y, a la vez, como parte del ambiente, los hombres influyen en
él con su actividad.
Con
la enseñanza de las ciencias se intenta también que los alumnos ubiquen la
situación del medio ambiente en que viven dentro del contexto económico y político
nacional. Al relacionar sus prácticas cotidianas y sus problemas con la
situación nacional, pueden entender mejor cómo actuar en su propio medio para conservar
los recursos y optimizar su uso en beneficio colectivo y a largo plazo.
Estudiando los problemas de su medio local, relacionados con la ciencia y la
tecnología como parte de la cultura de nuestro país y la aplicación de la
ciencia y la tecnología en la producción, los niños pueden entender mejor su
situación y las posibilidades de su aprovechamiento o la necesidad de su
modificación. La formación que los alumnos reciben pretende contribuir a
mejorar sus condiciones de vida, a prepararlos para entender la causa de
algunos de los problemas de su medio natural y social y así poder contribuir a
su superación.
Ese
conocimiento no empieza en la escuela, ya que desde pequeños tienen relación
con la naturaleza. La familia y el medio cultural en el que viven proporcionan
a los niños ideas de lo que ocurre a su alrededor. En relación con el entorno natural van formando su propia representación del
mundo físico y elaborando hipótesis y teorías sobre los fenómenos que observan.
En estas representaciones o concepciones estructuran de manera especial lo que
ellos pueden percibir con lo que se les dice. Estas ideas y explicaciones
generalmente son distintas a las de los adultos y a las de la ciencia, pero
tienen una lógica que tiene relación con las experiencias y el desarrollo
intelectual del niño.
Las
ideas de los niños se modifican al confrontarlas con nuevas experiencias, y al
razonar sobre las opiniones que les dan otras personas.
El niño aprende cuando modifica sus ideas y añade a ellas nuevos elementos para
explicarse mejor lo que ocurre a su alrededor.
Los
cambios que tienen estas ideas siguen un proceso que no puede dar brincos muy
grandes. Para que un niño comprenda un nuevo concepto lo tiene que relacionar
con algunas de sus experiencias o con las ideas que él ya ha construido. Los
alumnos no pueden entender algunas de las explicaciones que dan las ciencias,
por mucho que se las presenten con actividades y de manera interesante, porque
son muy distintas de lo que ellos piensan. Por la misma razón, los niños se
entienden mejor y aceptan más fácilmente las nuevas explicaciones que da otro
niño o una gente que piensa de manera parecida a ellos.
Para
que las ideas de los niños se vayan acercando a las de la ciencia, es necesario
seguir un proceso en el que las concepciones de los niños pueden parecer errores
pero que en realidad son pasos indispensables en el camino que los acerca a las
concepciones científicas. Muchos de estos aparentes errores en las ideas de los
niños también han sido concepciones que en otros tiempos ha mantenido la
ciencia. La ciencia también sigue un proceso en su construcción y lo que hoy
parece correcto mañana se encuentra que es insuficiente o parcial y debe ser
cambiado por una explicación mejor para algún fenómeno natural.
En
ese proceso es necesario que los niños se den cuenta de cuáles son sus ¡deas y
las comenten con otras personas. Por eso la enseñanza de las ciencias pretende
que los alumnos piensen sobre lo que saben acerca de su realidad, que lo sepan
exponer y que confronten sus explicaciones con las de sus compañeros, con la
información que les da el maestro u otros adultos y con lo que leen en los
libros o reciben a través de otros medios de comunicación como la televisión.
De esta manera los niños pueden modificar
las ideas que les resulten inadecuadas.
En
esta interacción con el medio social y natural se va desarrollando el hábito de
reflexionar sobre la realidad y con ello los alumnos construyen poco a poco su
conocimiento sobre ella.
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